A propósito de septiembre: alegría y sinsabores del circo

Por Hugo Pérez White
Ya sabemos de antemano lo que viene; conocemos las acrobacias de los malabaristas, los juegos histriónicos de los payasos y todo aquello que no es novedad en el mundo del espectáculo, pero aún así el circo nos atrae y de nuevo nos sentamos en sus graderías para presenciar la rutina ya vista muchas veces.

El circo está viviendo momentos difíciles por el alto costo que significa su mantenimiento diario. Por esta causa han desaparecido muchos de ellos en varios países y pese a la baja rentabilidad que significa sostener una actividad de mucha disciplina y compromiso con su trabajo, el circo no desaparecerá porque esta actividad es y ha sido la máxima atracción de adultos y niños a pesar de los grandes avances tecnológicos surgidos en las últimas décadas y que han cautivado con sus juegos a varias generaciones de niños y jóvenes.
El circo tiene una magia especial en el espíritu y en la vida de los pueblos donde agitan las tranquilas vidas de los habitantes de las ciudades que visitan al recorrer las calles con sus carromatos llenos de esperanzas, sueños e inquietudes.
Así llegan los circos a las ciudades, avivando las noches con luces multicolores, en sus carpas de lonas extendidas en los altos postes que se levantan ex profeso, invitando a sus habitantes a olvidarse de los problemas que les aquejan a diario, de las luchas de los hombres por sobrevivir en este mundo cargado de violencia e incertidumbres y el incierto devenir de la existencia humana.
Ya sabemos de antemano lo que viene; conocemos las acrobacias de los malabaristas, los juegos histriónicos de los payasos y todo aquello que no es novedad en el mundo del espectáculo, pero aún así el circo nos atrae y de nuevo nos sentamos en sus graderías para presenciar la rutina ya vista muchas veces.
Esa es la magia que hace del circo el espectáculo más grande del mundo y todos tienen un alma en común... hacer felices a los niños en primera instancia y a los adultos después, porque también fueron niños y gozaron de la alegría circense.-
El circo es un espectáculo que vale la pena presenciar, y muchos de ellos de fama internacional que constantemente llegan a nuestro país, reciben los aplausos sinceros del público, siendo este aliento salido espontáneamente de las multitudes el mejor premio que un artista puede recibir por sus actuaciones.
El arte circense es un espectáculo que concita la atención y el interés de adultos y niños porque es un medio de diversión a través de las acrobacias humanas y ecuestres, actuación de elefantes, focas, perros y diversos animales que les acompañan cotidianamente.
Son novedad también los acróbatas, equilibristas y cómo ignorar a los campeones de la alegría del circo, los conocidos payasos que con sus festivas vestimentas y despampanantes pantomimas se convierten en los cómicos del momento.
El circo tal como lo conocemos en nuestros días, apareció por primera vez en Gran Bretaña en 1770, luego se propagó por todo el mundo y hoy está viviendo momentos difíciles por el alto costo que significa su existencia diaria y por esta causa han desaparecido muchos de ellos en varios países y aún así, el circo no desaparecerá.
Secciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario