Saramago, Mistral y Blanco: Mensajes de Año Nuevo

José Saramago.
Escribe para El OJO, Waldemar Monsalve.-Vamos instalando nuestras miradas y tareas para el año 2011. Por ello, hoy he querido compartir con ustedes bellas palabras, para provocar emociones y actitud que nos comprometa, con nosotros mismos y los demás.

Comenzaré con José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, quien, a su avanzada edad, nos dijo:

“Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa eso!
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento”.

Por su parte, nuestra insigne Gabriela Mistral nos plantea todo un desafío:

“Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.

Toda la naturaleza es un anhelo de servicio.

Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú:
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan acéptalo tú.

Sé el que apartó la piedra del camino, el odio
entre los corazones y las dificultades del problema.
Hay la alegría de ser sano y la de ser justo;
Pero hay, sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.

¡Que triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender!

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles.
¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!”


Por último, el poeta español Marcos Rafael Blanco Belmonte, apasionadamente nos incentiva:

“¡Hay que luchar por todos los que no luchan!

¡Hay que pedir por todos lo que no imploran!

¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!

¡Hay que llorar por todos los que no lloran!

Hay que ser como abejas que en la colmena
Fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
Brindando al mundo entero frescos raudales,

Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura;
y hay que vivir la vida sembrando amores
con la vista y el alma siempre en la altura.”

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