Escribe para El OJO, Waldemar Monsalve, presidente Instituto Ecología Chile Austral.-
El terrible choque entre un bus y un camión, que provocó 20 muertos y otras tantas graves lesiones, está generando los típicos comentarios y propuesta de soluciones, que tantas veces quedan en palabrería, hasta que pasa el dolor, y llega el olvido.
Pero hoy quiero referirme a un tema que podría ser novedoso para muchos de ustedes. Precisamente, y para contextualizar daré lectura a la crónica que publicó el Diario Austral de Valdivia, el pasado miércoles. Dice: “Para el prefecto de Carabineros en Valdivia y oficial SIAT (con 7 años de investigación en carreteras) Iván Vega, accidentes como el ocurrido reflejan que “aún y pese a las campañas de prevención en tránsito, los conductores no toman conciencia. El 95% de los accidentes en carreteras y calles siguen siendo por falla humana. El problema es grave porque duele cuando hay víctimas fatales y familiares que sufren. Sin embargo, agregó que como oficial SIAT mantiene desde su cargo de prefecto, el compromiso de “disminuir los accidentes de tránsito en la región y por eso aliento una política sistemática de control con el fundamental apoyo de la Tenencia de Carreteras.
Y hemos sido inflexibles y aunque mucha gente incluso se molesta cuando ve a los carabineros fiscalizando vehículos, no dejaremos de hacerlo. Porque siempre persisten aquellos irresponsables que conducen bajo la influencia del alcohol, que corren como en un velódromo, que adelantan a otros vehículos; que guían fatigados sin tomar descanso, que hablan por celular o fuman mientras conducen, y no consideran el uso del cinturón de seguridad, entre otras irregularidades”.
Un familiar de una de las víctimas expresó que es improbable que el conductor del bus se haya quedado dormido, porque los hechos ocurrieron temprano en la mañana. A eso, yo digo no es tan así; puede que no sea tan así ¿Saben por qué? Por que en nuestro país existen muchos conductores que manejan su vehículo, habiendo dormido sin conciliar sueño reparador.
Porque existen muchos choferes que roncan toda la noche, y también en numerosos casos, se trata de personas que aparentemente están durmiendo, pero que hacen apneas, o sea, quedan sin respirar durante un minuto, segundos más, segundos menos, y después de un nuevo ronquido, despiertan como si salieran a la superficie estando bajo el agua. Esas personas hacen 20 o más apneas durante una hora, y entre tales micro -despertares, en definitiva duermen poco o casi nada. Al día siguiente, ese chofer se levanta y cumple con su horario normal de trabajo. Para la empresa de buses o transportes con camiones, ese chofer durmió en su casa, por lo que se presume que durmió y tuvo un sueño reparador. No es así, ese chofer permanece con sueño todo el día, y la historia se repite día tras día. El problema es que ese chofer de bus termina enfermando de hipertensión y diabetes, entre los efectos principales, y en su vida laboral tiene bajo su responsabilidad la vida de 30 o más pasajeros.
El problema es que ese chofer no administra ni siquiera su propia vida, porque debiera estar bajo tratamiento médico y/o usando un eficiente dispositivo para evitar apneas, que se llama CPAP.
Agreguen a lo anterior, las irregularidades en que en materia laboral incurren las empresas de buses, que para viajes interregionales obligan a un chofer a dormir en el sector de las maletas, en muy deficientes condiciones de espacio, mucho ruido, poca aireación; y más encima sometido a un sistema de “postas”, que afecta sus horas de descanso.
Lo que sospecho es que existen muchos casos de choferes que se quedan dormidos al volante, por no estar con tratamiento adecuado para su problema de salud, que en general tiene carácter neurológico. Sospecho que en nuestro país las empresas de buses y transportes no hacen exámenes preventivos a sus choferes, en la especialidad de neurología, para descartar apneas, y evitar que se queden dormidos mientras conducen. En general, pareciera que la persona que ronca intensamente es un hecho anecdótico, que se mantiene en la privacidad del grupo familiar.
En consecuencia, invito a ustedes a informarse sobre el tema de este comentario. Si saben de un familiar, conocido o amigo que durante la noche es roncador excesivo, que hace apneas, y que durante el día presenta síntomas, como cansancio, cefaleas matinales, somnolencia al conducir, y que además sea obeso o de cuello grueso, trate de motivarlo para que consulte a un médico neurólogo.
En varias ciudades del país existen clínicas del sueño. En suma, preocúpese de personas que parece normal verlos quedarse dormidos en pleno día; casi seguro que si le consultamos si ronca y hace apneas, contestará que sí; podemos además consultarle si ha notado que ha disminuido su capacidad de memorización, y los otros efectos ya citados. Siendo usted así de proactivo y solidario, puede que contribuya a salvar una o más vidas.
El terrible choque entre un bus y un camión, que provocó 20 muertos y otras tantas graves lesiones, está generando los típicos comentarios y propuesta de soluciones, que tantas veces quedan en palabrería, hasta que pasa el dolor, y llega el olvido.
Pero hoy quiero referirme a un tema que podría ser novedoso para muchos de ustedes. Precisamente, y para contextualizar daré lectura a la crónica que publicó el Diario Austral de Valdivia, el pasado miércoles. Dice: “Para el prefecto de Carabineros en Valdivia y oficial SIAT (con 7 años de investigación en carreteras) Iván Vega, accidentes como el ocurrido reflejan que “aún y pese a las campañas de prevención en tránsito, los conductores no toman conciencia. El 95% de los accidentes en carreteras y calles siguen siendo por falla humana. El problema es grave porque duele cuando hay víctimas fatales y familiares que sufren. Sin embargo, agregó que como oficial SIAT mantiene desde su cargo de prefecto, el compromiso de “disminuir los accidentes de tránsito en la región y por eso aliento una política sistemática de control con el fundamental apoyo de la Tenencia de Carreteras.
Y hemos sido inflexibles y aunque mucha gente incluso se molesta cuando ve a los carabineros fiscalizando vehículos, no dejaremos de hacerlo. Porque siempre persisten aquellos irresponsables que conducen bajo la influencia del alcohol, que corren como en un velódromo, que adelantan a otros vehículos; que guían fatigados sin tomar descanso, que hablan por celular o fuman mientras conducen, y no consideran el uso del cinturón de seguridad, entre otras irregularidades”.
Un familiar de una de las víctimas expresó que es improbable que el conductor del bus se haya quedado dormido, porque los hechos ocurrieron temprano en la mañana. A eso, yo digo no es tan así; puede que no sea tan así ¿Saben por qué? Por que en nuestro país existen muchos conductores que manejan su vehículo, habiendo dormido sin conciliar sueño reparador.
Porque existen muchos choferes que roncan toda la noche, y también en numerosos casos, se trata de personas que aparentemente están durmiendo, pero que hacen apneas, o sea, quedan sin respirar durante un minuto, segundos más, segundos menos, y después de un nuevo ronquido, despiertan como si salieran a la superficie estando bajo el agua. Esas personas hacen 20 o más apneas durante una hora, y entre tales micro -despertares, en definitiva duermen poco o casi nada. Al día siguiente, ese chofer se levanta y cumple con su horario normal de trabajo. Para la empresa de buses o transportes con camiones, ese chofer durmió en su casa, por lo que se presume que durmió y tuvo un sueño reparador. No es así, ese chofer permanece con sueño todo el día, y la historia se repite día tras día. El problema es que ese chofer de bus termina enfermando de hipertensión y diabetes, entre los efectos principales, y en su vida laboral tiene bajo su responsabilidad la vida de 30 o más pasajeros.
El problema es que ese chofer no administra ni siquiera su propia vida, porque debiera estar bajo tratamiento médico y/o usando un eficiente dispositivo para evitar apneas, que se llama CPAP.
Agreguen a lo anterior, las irregularidades en que en materia laboral incurren las empresas de buses, que para viajes interregionales obligan a un chofer a dormir en el sector de las maletas, en muy deficientes condiciones de espacio, mucho ruido, poca aireación; y más encima sometido a un sistema de “postas”, que afecta sus horas de descanso.
Lo que sospecho es que existen muchos casos de choferes que se quedan dormidos al volante, por no estar con tratamiento adecuado para su problema de salud, que en general tiene carácter neurológico. Sospecho que en nuestro país las empresas de buses y transportes no hacen exámenes preventivos a sus choferes, en la especialidad de neurología, para descartar apneas, y evitar que se queden dormidos mientras conducen. En general, pareciera que la persona que ronca intensamente es un hecho anecdótico, que se mantiene en la privacidad del grupo familiar.
En consecuencia, invito a ustedes a informarse sobre el tema de este comentario. Si saben de un familiar, conocido o amigo que durante la noche es roncador excesivo, que hace apneas, y que durante el día presenta síntomas, como cansancio, cefaleas matinales, somnolencia al conducir, y que además sea obeso o de cuello grueso, trate de motivarlo para que consulte a un médico neurólogo.
En varias ciudades del país existen clínicas del sueño. En suma, preocúpese de personas que parece normal verlos quedarse dormidos en pleno día; casi seguro que si le consultamos si ronca y hace apneas, contestará que sí; podemos además consultarle si ha notado que ha disminuido su capacidad de memorización, y los otros efectos ya citados. Siendo usted así de proactivo y solidario, puede que contribuya a salvar una o más vidas.

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