Hablemos de Medioambiente y consumo: la responsabilidad del productor

Escribe para El OJO, Waldemar Monsalve, presidente Instituto Ecología Chile Austral.
En no pocas oportunidades habrán escuchado ustedes la frase: “no lo sabía”; “algo oí o leí”. O sea, en el mejor de los casos a esa persona el tema le entró por un oído y salió por el otro. Vale decir, cero compromiso por entender mejor o saber más sobre el punto.

Hoy quiero invitar a ustedes a comprometerse por saber más sobre lo que técnicamente se ha denominado “Responsabilidad Extendida del Productor”. Por favor, no me diga que eso es problema del productor. En realidad se trata de un tema que nos involucra a todos: a productores y a consumidores, y en eso, en consumir, sí que todos somos expertos, patéticamente especialistas en el consumo de todo cuanto se nos presente, y esté al alcance del presupuesto de cada uno.

El problema es que daño le hacemos al medio ambiente, usted y su grupo familiar, quienes viven en la ciudad, el campo, la comuna, la provincia, la región, el país, y el Planeta Tierra en general. Nuestra depredadora e inconsciente especie humana se ahoga en sus propios desperdicios. Ya no podemos seguir mirando para el lado. A nadie le agrada, todos estimamos inaceptable que se instale un microbasural al lado de nuestra casa y miramos con indiferencia si ese problema afecta a un vecino, o a otro barrio. Fea actitud; debemos cambiar nuestra mirada, y asumir que los problemas de contaminación son y deben ser tarea de todos nosotros, en base a solidaridad, a respeto por los demás, a sentido común, a participación ciudadana.

Por ello, invito a usted a visitar la página web www.induambiente.com , y lean la Revista Induambiente, en especial el número 105 de julio-agosto 2010. En sus páginas 60 y siguientes nos informa que con el impulso de la Conama y GTZ, pronto Chile podría contar con una ley general de residuos con énfasis en la Responsabilidad Extendida del Productor: esto significa que el productor o importador de un determinado producto debe responder por su manejo una vez que éste se ha transformado en residuo.

Es una noticia bien positiva, toda vez que la introducción de este concepto incentiva la prevención, minimización y reciclaje de los residuos, reforzando la política nacional que existe hoy en Chile en esta materia. Hasta el momento son cuatro los rubros que se mostraron interesados y que participan de este proceso: neumáticos, aceites y lubricantes, baterías y aparatos eléctricos y electrónicos.

Ahora bien, para analizar estos temas, en el marco del proyecto impulsado por la Conama y el gobierno alemán a través de GTZ se desarrollaron diagnósticos de la situación de los residuos en los cuatro rubros piloto, lo cual sirvió como base para un Estudio de Impactos Económicos, Ambientales y Sociales de la Implementación de la Responsabilidad Extendida del Productor en Chile. A continuación resumo las principales conclusiones de estos estudios.

Neumáticos:
Según el Estudio de Impactos, el año 2008 se generaron 47.593 toneladas de neumáticos fuera de uso (NFU) en Chile, de las cuales 7.200 toneladas (15%) fueron recuperadas para aplicarlas en infraestructura y valorización energética, mientras que se desconocía el destino de las restantes 40.393 toneladas. El Estudio de Impactos señala que si se implementa la REP, para el año 2020 se podrían recuperar fácilmente (“meta blanda”) unas 48.000 toneladas de un total de 80.046 toneladas de NFU proyectadas para esa fecha, o sea, cerca del 60%. Si se realizan más esfuerzos (“meta dura”) la tasa de recuperación de estos residuos incluso puede llegar a 64.000 toneladas (84% aproximadamente). La mayor parte de ellos iría a trituración y uso como materia prima secundaria (caucho granulado, fibra y acero) para otros productos. El resto se ocuparía en valorización energética, y como insumo para infraestructura.

Baterías:
El diagnóstico señala que en el año 2008 se registraron 1.450.741 baterías fuera de uso (BFU) en Chile, equivalentes a unas 24 mil toneladas de estos residuos considerados peligrosos, por su contenido de electrolito ácido y plomo. Alrededor del 52% de estos residuos (12.825 toneladas) se recogió, exportándose la gran mayoría a países de la región que recuperan el plomo, mientras que apenas 1.280 toneladas se reciclaron en Chile. El restante 48% tenía un destino desconocido. Ese escenario no es para nada alentador, considerando además que las proyecciones indican que al 2015 se desecharían unas 32 mil toneladas, y cinco años más tarde serían 39 mil toneladas.

Aparatos Eléctricos y Electrónicos:
Este rubro considera principalmente aparatos computacionales y teléfonos celulares, los cuales en el año 2008 generaron 7.109 toneladas y 565 toneladas de residuos, respectivamente. La tasa de recuperación en el primer caso llegó a 20%, y a 5% en el segundo. Los residuos recuperados se destinan al reacondicionamiento de aparatos electrónicos, el desembalaje, la exportación de piezas y la disposición final de los componentes peligrosos. La proyección de generación de residuos al 2020 es de 16.050 toneladas en los equipos informáticos e incorporados a la REP se plantea como “meta blanda” recoger el 70% de esta cifra y como “meta dura” llegar al 90%.

Aceites y lubricantes:
En el año 2008 se generaron 72.150 toneladas de aceites usados, de los cuales se recuperó un 52% (37.519 toneladas), para valorización energética (37%), procesos de re-refinación (13%) y reciclaje en explosivos (2%). Con la implementación del REP, las metas apuntan a reducir el 48% de estos residuos cuyo destino es hoy desconocido, más aún considerando que las proyecciones para el año 2020 prevén que se desecharán 93.867 toneladas. Esto es muy relevante considerando que se trata de un residuo peligroso que puede tener serios impactos sobre el entorno. Por lo mismo, resulta difícil que los municipios se involucren en las labores de recuperación de los aceites usados, resultando crucial la labor del sector privado. La recuperación de aceites como combustible alternativo contribuye de modo importante al ahorro de energía y a la disminución de CO2.

Estimados lectores: hay tanto por hacer; toda acción que ejecutemos, cada uno de nosotros, por respetar la Naturaleza es, por lógica, una manera de mejorar la vida en la Tierra, para nuestra generación y las generaciones del futuro. Resulta tan elementalmente evidente: si dañamos la Naturaleza nos perjudicamos nosotros mismos. Por ello, basta ya de evadir nuestras responsabilidades; no podemos, no debemos seguir estando a favor, por acción o por omisión, de la corta y explotación irracional de los bosques nativos, de la contaminación de las aguas, de la contaminación del aire, de la desertificación del suelo, de la generación incontrolada de basuras, etc.

Tenemos el privilegio de vivir en el Sur del Mundo, en una Región de Los Lagos, en contacto con ecosistemas maravillosos en su biodiversidad. Unamos nuestras conciencias y voluntad de acción, para dialogar, trabajar, pedir y apoyar gestiones y proyectos a favor del Medio Ambiente de esta hermosa Región, y de la Bío Región Sur-Austral, que incluye la Patagonia de Chile y Argentina.
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