Encuentros y des-encuentros urbanos: una mirada al proyecto Rahue Comuna

Escribe para El Ojo, Paola Andrade Cantero, directora periódico Rahue Comuna.
Es necesario detenerse en las esquinas que albergan la memoria, la de los abuelos, de carretones, de carrozas fúnebres, de los primeros autos que con el rugido impresionaban a los niños frente a la feria. Debemos detenernos a escuchar a quienes son parte del silencio, de la historia, debemos encontrar el espacio en que se está dando la lucha entre la realidad inmediata, “el yo interno” y la memoria.


  • Cuando los habitantes (los vecinos) se encuentren en semejante momento, no deben comportarse como telespectadores de una película de la cual no participan, sino que deberán reintegrarse a esta nueva y compleja perspectiva, quedarse allí paralizado, satisfecho, encarnaría replicar el modelo que justamente ha propiciado la dominación, bajo la cual han estado sumergidos e inmovilizados.

La globalización nos ha dejado atónitos, perdidos en medio de una maraña de nuevos modos de enfrentarnos a la vida, de nuevos vínculos, convirtiendo el mensaje en des-comunicación, en des-encuentros, en que la única solución disponible es el viaje a la evasión, el encierro, presos en la propia comunidad (común unidad), donde los niños ya no salen a jugar, son seres pálidos, no conocen la lluvia, el barro, pues todo lo que saben de él procede de la información(vertebración) virtual, satelital simulada.

Nace entonces, a modo de constreñida respuesta, a constreñida situación, la necesidad de tomarse las calles (retoñan reacciones proclamadas por las viejas escuelas), calles sucias de basurales, que sorprenden por el olor hiriendo los impúberes olfatos, cada día es más imperioso correr entre las urbes nuevas, pero también entre las viejas, las que fueron construidas de emergencia, cuando la subida del río, cuando el terremoto del sesenta, llevándose lo poco, como un cataclismo de grado máximo. Es necesario detenerse en las esquinas que albergan la memoria, la de los abuelos, de carretones, de carrozas fúnebres, de los primeros autos que con el rugido impresionaban a los niños frente a la feria. Debemos detenernos a escuchar a quienes son parte del silencio, de la historia, debemos encontrar el espacio en que se está dando la lucha entre la realidad inmediata, “el yo interno” y la memoria.
Esta lucha se puede dar desde el frente que nos propone la literatura, bajo su infantería ilusionista, bajo su acontecer seriado constituido por el misterio del “ensueño o delirio poético”.

Si aceptamos, si creemos realmente que la literatura puede ser aceptada, como manuscrito de conocimiento real verdadero, pasando por sobre su función de ficcionalizar la realidad; si el simbolismo construido y re-construido por la literatura, deviene herramienta significativa y validada por amplias instancias de recopilación de evidencia para encontrar “la verdad”; la situación vaga, incierta, mudaría en existencia amplia, insospechado espectáculo.

El habitar inconscientemente, adquiere sentido cuando se construye “el nacimiento” del sentido, cuando existe la certeza que este habitar, se encuentra justificado por elementos múltiples, externos, pero no por ello lejanos, ni “extraños” al habitante, pues el habitante mismo constituye elemento externo para lo habitado. Pero es sinergia, que da cuenta de su presencia y justificación (necesaria) en la palabra, en el nombrarse, en el autoreconocerse, tanto del habitante, como en lo habitado. La literatura aparece entonces justificando simbólicamente este intercambio que puede ser material o no.

Este discurso debe estar armado con elementos propios, vividos, mensurables, bajo los parámetros de la literatura, no bajo los utilizados por la ciencia, (confrontar literatura versus ciencia es extremadamente complejo, pues la ciencia ya no es antitético de cultura, debido a los nuevas conformaciones que proponen las nuevas realidades y en su defecto los análisis emergentes que intentan satisfacer estas nuevas problemáticas de naturaleza hibrida) sin embargo ello, se entrecruza con las configuraciones globales, por tanto para descubrir estos mensajes se necesita de un conocimiento de la realidad que va mas allá que los proclamados hasta ahora, como los que la historia arenga, pues emergen como validos aquellos discursos de por ejemplo la oralidad de los abuelos, en un encuentro no estructurado según las estructuras formales.

Asimismo, la literatura pudiera contener las configuraciones necesarias para hilvanar el entramado identitario que huidizo se esconde tras las zonas urbanas, que requieren urgentemente ser constatadas en la memoria colectiva. Esta necesidad es consuetudinaria en grupos lúcidos, aventureros, que enarbolan la bandera de la “justicia”, con entereza y en la incomprensión total, donde sin duda emergerán sombras siniestras, intentando desestabilizar estos parcelados brotes.

Además, la ideología en cuanto sistema demanda un conjunto de condiciones para funcionar, y para responder a los requerimientos que necesita la máquina para alimentarse y continuar en la vía. Por otro lado, si este sistema es un “sistema de ideas”, es necesaria la presencia de más elaboración; porque las ideas se fundan como figura o imagen que sustituye a la realidad, en cuanto a sentido; conforma reconocimiento absoluto y complejo de individualidades, de enfoques o modos de representación e interpreta, da pertenencia y constitución para todos conjuntamente (ideología particular y de clase) y como individuos.

La conformación de las ideas, o como dije, la representación (imagen u objeto que se hace presente a la conciencia) de la realidad que pertenecen a una sociedad, a una región o a un lugar determinados, lo que satisface esta necesidad de representar, o lo que ha ido confluyendo a partir de la o las historias, con o sin el consentimiento de sus integrantes, sin duda se concibe como los rasgos que constituyen ideología.

Por otro lado si consideramos que las sociedades o pueblos o los sujetos necesitan estas representaciones virtuales, esta relación con las condiciones reales de existencia obedece a una naturaleza imaginaria. Se ve que el sujeto actúa en la medida que es actuado en el siguiente sistema: ideología existente en un aparato material que prescribe practicas reguladas por un ritual material, prácticas estas que existen en los actos materiales de un sujeto que actúa con toda conciencia, según creencia.

No es la conciencia la que determina la vida, sino que es la vida la que determina la conciencia”; entendamos la vida de los hombres y mujeres, tomados “no en una quimérica soledad, sino en plena evolución, concreta, real, en condiciones determinadas”.

De la misma forma como la ideología es a la historia (omnipresente) constituye la literatura una verdad no- ideológica, pues la ideología la contiene a esta a lo largo de su historia.

Todo individuo hace lo que ideológicamente es (bajo una mirada material, lo ideológico de él actúa consecuentemente), por lo tanto todo texto literario conlleva la ideología personal de quien lo escribe, y en consecuencia la ideología predominante de la sociedad en que se produce el texto. El escritor replica el modelo ideológico no sólo complaciente y afectivo, sino aún renegando de él. Asimismo, el modelo ideológico puede estar intrínseco o aflorar sin que el autor esté consciente de él, muy a pesar de que los escritores (o en su mayoría) se deban a las formulas estudiadas e intelectualizadas y por lo tanto se espera producción iluminadora.

Asimismo como la ideología es una representación de la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia, la literatura y los estudios que de ella se hagan es un constante escudriñar en estas relaciones imaginarias que se establecen entre la realidad, lo que se cree de ella, lo que no se ve, tanto cuanto a lo no- real, no existente, como a lo imaginario - real. Se indaga en las condiciones de estas relaciones, a partir de una comprensión hermenéutica, en su contexto histórico, ideológico. El filósofo alemán Martín Heidegger, dijo que la parte y el todo, se relacionan de manera circular: para comprender el todo es necesario comprender las partes, y viceversa.

Al plantear la necesidad de expresión-comunicación de grupos, sectores determinados, en general comunidades que se encuentran en terreno urbano, pero que contienen lo rural ( Rahue), aunque sin embargo esto, no constituye carga, o peso, sino elemento que naturalmente se mueve junto al resto que compone el texto total desarrollado por estas colectividades, proyectos que emergen, entre contextos ruidosos; este “ruido”( utilizo esta acepción también desde el uso que se le da en comunicaciones), puede opacar la real dimensión de “verdad” de estos textos, se puede dar que la afección puede ser en el aspecto ideológico, lo cual no cambia el hecho de que nos referimos a una comunidad (como hay muchas) que se ha mantenido en la subalternidad, por tanto invisibilazada por el sistema.


Al levantarse un proyecto de búsqueda de referentes institucionalizados, se intenta dar a luz una nueva criatura, con la emergencia de los llamados nuevos espacios públicos (el concepto de espacio público va más allá que el de una concepción de estructura arquitectónica descontextualizada, se refiere al espacio donde se confrontan o encuentran las relaciones urbanas), dispuestos para/por una enorme multiplicidad de asimilaciones complejas que pretenden un feliz encuentro libertador y por cierto la incorporación clara y potente de los actores políticos, finalmente responsables de forjar alternativas exigidas por grandes y explícitos consensos culturales.

Fenómenos como el de Rahue Comuna, afloran desde el interior mismo de los territorios, por tanto debería producirse al menos una modificación en los planteamientos originales, pues en teoría al menos, al levantar la voz deja de pertenecer a lo opacado y autosilenciado. El nuevo camino institucionalizado, deviene cambio, Rahue, desde el punto de vista de la planificación urbana se ubica dentro del concepto de la marginalidad. La modificación se da dentro del ámbito de los bienes, la apertura y contrastación del nuevo panorama, no puede ocultar el entrecruce de imágenes en que los imaginarios culturales en los cuales se basa el territorio, continúan por esencia proclamando y reubicándose.


Cuando los habitantes (los vecinos) se encuentren en semejante momento, no deben comportarse como telespectadores de una película de la cual no participan, sino que deberán reintegrarse a esta nueva y compleja perspectiva, quedarse allí paralizado, satisfecho, encarnaría replicar el modelo que justamente ha propiciado la dominación, bajo la cual han estado sumergidos e inmovilizados.

Instaurar un aparato de participación e identificación, que sea una alternativa efectiva debe afectar las formas en que se re-escribe el presente, entre otras cosas, por/para devolverle a las comunidades urbano-rurales la capacidad de instalarse como sujetos de la historia, capaz de producir su propia comunidad “nacional”.Comprendido lo nacional desde el punto de vista de lo originario, lo que es propio, por tanto la nación es construida y reescrita desde dentro extendiéndose hacia fuera.

Aún las culturas más vigorosamente locales son afectadas (conmovidas, tocadas) por nuevas maneras de experimentar la suscripción al territorio y el concurso de la identidad. Desplazamiento de antiguas fronteras, que devenían límites claros entre lo otrora tradicional y lo moderno; lo popular y lo masivo; lo local y lo global. Esos cambios ayudan a comprender cómo resisten, se trastornan y se plantan ante la modernidad en marcha las comunidades tradicionales, nacionales urbanas y/o rurales.

Al perseguir el desarrollo de un derecho propio de las comunidades, un replanteamiento de lo imaginario de ser, de pertenecer a un determinado territorio, a una “nación”, desde allí parten los movimientos que se levantan queriendo autonombrarse, queriendo ser llamados distintos a como fueron institucionalmente bautizados. Las culturas populares, enraizadas en ámbitos urbanos, cobran hoy, una vigencia vital en la medida en que nos ayudan a enfrentar la reubicación cultural, la desorientada y ecléctica cultura moderna globalizada, al mismo tiempo que, en su complejidad y amenidad, ellas representan un duelo esencial y siempre dinámico (atractivo de presenciar), a la pretendida universalidad, totalitaria de la “deshistorizada” modernización y su presión que apela a la homogeneización y/o inconsciencia ideal para los grupos poseedores del poder, dentro de los cuales se encuentran los medios de comunicación tan nombrados por Barbero.

La avenencia al interior de una misma sociedad (o colectividad) de códigos y relatos muy diversos, sacude la experiencia que hasta ahora se tenía de identidad, y como por otro lado, son los ciudadanos los que dan forma a la ciudad, no son las construcciones, ni las plazas, ni las grandes estructuras, sino simplemente la maneras del como convivir o no, los encuentros y desencuentros, se hace necesario introducir el “virus” de la “comunidad emocional” weberiana, que ha sido trasformada por la modernidad y la socialización que ésta plantea. Esta propuesta serviría para dar cuenta de las hondas vicisitudes que atraviesa el nosotros, y la necesidad entonces de reintroducir lo sensible, aunque se continúe intentando inventar una solución para redefinir e interpelar los términos de inclusión/exclusión que tensionan el acto del “estar o aún más “el estar juntos”, perseguido ansiosamente por estas conformaciones urbanas.

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3 comentarios:

Anonymous dijo...

RAHUNO QUE VOTA NO


ESTA NOTA LA ESCRIBIO ESTA SEÑORA CON EL DIPUTADO SERGIO OJEDA.

Anonymous dijo...

Rahuino que vota no: para qwue tu sepas esta "señora" como tu la llamas es una férrea defensora del proyecto de Rahue Comuna y no necesita andar con un diputado para tener argumentos. Si tuvieras la oportunidad, podrías apreciar que el proycto es mucho más que la idea de los diputados y senadores, y asi como tiene gente a favor, tiene detractores como tú. Todo el mundo es libre de expresar su opinión y me gustaría que antes de andar hablando sobre quien escribe una nota pudieras sexpresar porque te llamas "Rahuino que vota no". Quiero leer tus argumentos para esa opción.....gracias

Anonymous dijo...

Jajajaj, a Ojeda no le alcanzaría el tiempo para leer a Heidegger ni a Barbero, menos aun a los escritores surrealistas que hablan del delirio poético u otros delirios...

Tranquilos amigos, si sólo se trata de un voto nada más o acaso creen que ello cambiará el mundo? No puedo evitar recordar una canción que apelaba a una circunstancia muy ad hoc "te manejan".
Saludos
Paola Andrade Cantero
Escritora

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