¡Pensar globalmente, actuar localmente!

Escribe para El Ojo el osornino Waldemar Monsalve, presidente Instituto de Ecología Chile Austral.
Está claro que el futuro nos obliga a cambiar de actitud, de conducta, de hábitos. Estamos ante la encrucijada de seguir aniquilando el mundo natural hasta sus raíces, o salvar de él lo que aún quede en pie y permitir que se recupere. Debemos abrir los ojos, la mente y el corazón ante el universo viviente del cual formamos parte y aprender a ver, comprender y sentir la naturaleza, no como algo que nos pertenece, sino como algo a lo cual pertenecemos, junto con todos los demás seres que gozan el don de la vida.
No cabe duda que el Planeta Tierra está mostrando signos de rebeldía y de enfermedades frente a tanto daño que le provoca la imprudente y desagradecida especie conocida como ser humano. Obviamente, no podemos decir que sean los demás seres del reino animal quienes ponen en jaque la capacidad de equilibrio de nuestro maravilloso planeta, que a la increíble velocidad de 107.000 kilómetros por hora se desplaza por el espacio sideral, en su órbita elíptica en torno a la estrella Sol.
Viene al caso citar a un gran divulgador de verdades incómodas respecto de la relación del ser humano con el Planeta Tierra. Me refiero al ex vicepresidente norteamericano Al Gore, quien nos dice: “He llegado a la conclusión de que debemos emprender una acción audaz e inequívoca: tenemos que convertir la salvación del medio ambiente en el principio organizativo central de la civilización. Nos demos cuenta o no, estamos metidos en una batalla épica por devolverle el equilibrio a nuestra Tierra y la suerte de la batalla cambiará solo cuando la sensación de peligro inminente despierte en la mayoría de las personas interés suficiente para unirse en un esfuerzo supremo. Ha llegado la hora de ponerse de acuerdo en cuanto a cómo llevarlo a cabo”.
Por lo tanto invito a ustedes a renovar la esperanza y creernos “el cuento” de que cada uno de nosotros puede contribuir al mejoramiento de la calidad de vida y de las condiciones adecuadas para una relación de desarrollo sostenible, entre el ser humano y nuestro planeta, el único que tenemos.

DIA MUNDIAL
Ahora bien, resulta que mañana, 5 de junio, será celebrado el Día Mundial del Medio Ambiente, ya que el 5 de junio de 1972 se inauguró en Estocolmo, Suecia, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. En aquel entonces 1400 representantes de 113 naciones aprobaron una Declaración y un Plan de Acción con criterios y principios comunes que ofrecieron a los pueblos del mundo inspiración y guía para preservar y mejorar el medio humano.
Ese día, India Gandhi, Primera Ministra de la India, pronunció un admirable discurso, algunos de cuyos párrafos rescato: “A través de toda la India, edictos grabados en rocas y pilares de hierro nos recuerdan que hace 22 siglos el emperador Asoka definió como deber del rey no sólo el de proteger a los ciudadanos y castigar a los infractores de la ley, sino también el de preservar la vida de los animales y de los árboles de la floresta.”
“Es triste que en país tras país la idea de progreso se esté volviendo sinónima de la de asalto a la naturaleza. Nosotros, que somos parte de la naturaleza y dependemos de ella para satisfacer cada necesidad, hablamos constantemente de “explotar” la naturaleza. ¿Es acaso sorprendente que esta falta de consideración y el ansia de demostrar superioridad se proyecten también sobre el trato que damos a nuestros semejantes?”
“La vida es una sola y el mundo es uno solo; y todos los problemas que enfrentamos están enlazados entre sí. Pobreza, ignorancia y enfermedades, la explosión demográfica, la contaminación del medio ambiente y la producción de armas nucleares y de agentes de destrucción químicos y biológicos son parte de un mismo círculo vicioso.
No tenemos otra alternativa que la de hacer un esfuerzo de cooperación a escala global para solucionar toda la gama de estos problemas." Al pronunciar esta frase, Indira Gandhi ha levantado la mirada y, en un instante de silencio, la ha pasado por el auditorio. “Debemos preocuparnos no sólo de la clase de mundo que queremos tener, sino también de la clase de hombre que ha de vivir en él. Es necesario que el hombre moderno aprenda a restablecer su vinculación estrecha con la naturaleza y la vida en general y a invocar la energía de crecimiento de las cosas para reconocer, como lo hicieran los antiguos sabios de la India, que no puede tomar de la Tierra más de lo que le devuelve.
En su Himno a la Tierra los autores del Atharva Veda cantaron: “Lo que de ti retire, déjalo siempre crecer de nuevo; no permitas que yo hiera tu vida misma ni tu corazón”.
Secciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario