Por Francisco Reyes C.
¿Qué de distinto tuvo este discurso presidencial del 21 de Mayo con el programa de campaña de Sebastián Piñera? La verdad, no mucho; salvo sus compromisos "concertacionistas" en materia de Protección Social, los constantes autoelogios en torno a la reconstrucción del país tras el terremoto y la indiferencia presidencial a temas sensibles como las reformas laborales, la reformulación de la Conadi o la creación de un Ministerio de Asuntos Indígenas.
Todo ello sí formó parte de los compromisos hasta antes del 11 de marzo y hoy queda la incertidumbre de si el Presidente Piñera las incorporará en la agenda del Ejecutivo o quedarán sólo en la pirotecnia política.
La “formateada” valoración del mensaje presidencial, sobre todo tras conocerse el apoyo ciudadano que no supera el 35 por ciento, también dejó en evidencia quiénes son los hombres del Presidente en esta región, ciudad y país; y definitivamente con quiénes el Mandatario no podrá contar para desarrollar su publicitado y calificado de “populista” proyecto de unidad nacional.
Mientras la CUT y el Consejo de Todas las Tierras manifestaban su disconformidad luego que sus mundos, realidades y problemas no fueran considerados en esta primera cuenta pública del Presidente, otras instituciones como la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, Sago, plasmaba hoy a través de los medios de prensa su optimismo por sentirse “protagonistas” del discurso.
Para el gerente técnico de la Sago, José Antonio Alcázar, Piñera hizo una "gran consideración" al señalar que Chile no aceptaría nunca más “competencia desleal” por parte de otros países y advirtió que “nunca antes” él había escuchado a un Presidente dedicarle tanta atención al mundo del agro.
Coincidió con el emocionado Alcázar su amigo y dirigente triguero Enrique Bühler. El ex alcalde de San Pablo y también miembro de la Sago dijo que el discurso del Presidente fue “macizo” y con tinte político manifestó su orgullo por el Gobierno actual.
Muy cercanos a Renovación Nacional ambos dirigentes gremiales siempre fueron críticos por las “pocas consideraciones” que tenían los discursos presidenciales de la Concertación hacia la agricultura del sur, y hoy, ante sólo enunciados y poca sustancia, la verdad es que se les sintió exaltados.
“Es la primera vez que un Presidente habla exclusivamente de agricultura”, se les escuchó decir, empeñados en instalar de manera constante los intereses corporativos de los agricultores como “temas país”.
De hecho, las palabras de Piñera no fueron sorpresivas, menos originales, porque eso de “Chile Potencia Agroalimentaria” es un concepto ya bastante usado y que junto a acciones, programas e inversión regional y sectorial, también exige a los agricultores ciertos avances, modernizaciones y pasos medioambientales –como la producción limpia- que no todos han asumido como tareas comunes.
“Yo no esperaba tanto”
El “Yo no esperaba tanto” que señaló el diputado UDI Javier Hernández tras el discurso, de verdad pareció una exageración para la evaluación de la hora y 50 minutos que tomó la Cuenta de Piñera. Y eso de que “el Gobierno quedó con mucho trabajo, pero también los parlamentarios, también los ciudadanos”, señalado por el parlamentario gremialista más pareció la interpretación a las palabras o discurso del gerente o el jefe de la empresa que a las de un Presidente a las que se le exige especificaciones a la hora de proyectar o direccionar Chile.
No varió el tenor de los elogios el gobernador provincial de Osorno, Rodrigo Kauak. Calificó de “macizo”, “contundente” y “claro” un mensaje centrado en el concepto del Chile de las oportunidades.
En la vereda del frente, y siguiendo lo señalado por el senador Camilo Escalona (PS) el presidente provincial de la CUT, Mauricio Navarrete, calificaba el discurso de Piñera de populista, citando los 60 mil empleos comprometidos en la reconstrucción, en contraste de los 20 mil trabajadores cesantes que sólo existen en la Región de Los Lagos.
“El Presidente jamás se ha contactado con la CUT, con quién está conversando, entonces?, se preguntaba Navarrete, contradiciendo ese supuesto diálogo que dijo Piñera tener con el mundo del trabajo.
La falta de diálogo con sectores gremiales también fue crítica del Colegio de Profesores, a través de la timonel provincial Eliana Theil. La dirigente considera incongruente plantear fortalecer la educación pública sin consultarle a los docentes. Eso sí, la exigencia de pago de la deuda histórica a los profesores volvió a ser parte de su análisis, algo peligroso si su otorgamiento se entendiera como "moneda de cambio".
Piñera nada habló de la desconcentración de los medios de comunicación o de su propio conflicto de intereses que el propio senador por Osorno y Valdivia, Andrés Allamand, denunció con fuerza hace algunas semanas. La venta de Chilevisión o la interrogante sobre el futuro del diario La Nación siguen siendo temas a eludir por el Presidente, incluso cuando habla de democracia, libertad de información y pluralismo informativo.
En esta oportunidad Allamand olvidó las críticas y destacó que en el discurso del Mandatario quedó clara “la nueva forma de gobernar”.
El Presidente tampoco dedicó palabras a la ya desteñida bandera de la descentralización; menos al fortalecimiento de las regiones y los recursos que le fueron recortados para la prioridad de la reconstrucción.
Lo claro es que Piñera tuvo problemas para manejar el tiempo en la exposición de sus ideas. Recortó el discurso original y su atención al reloj de la mano izquierda lo distrajo a la hora de redondear y fijas sus palabras finales a temas sensibles y que se le demandaban desde la prensa.
El nuevo debate que se abre es que si la cantidad de compromisos suscritos -muchos y muchos ámbitos-al más puro estilo de una campaña podrán materializarse de aquí al término de un mandato que finaliza en menos de 4 años. Le faltará tiempo en 2014, o ¿estará todo calculado?
¿Qué de distinto tuvo este discurso presidencial del 21 de Mayo con el programa de campaña de Sebastián Piñera? La verdad, no mucho; salvo sus compromisos "concertacionistas" en materia de Protección Social, los constantes autoelogios en torno a la reconstrucción del país tras el terremoto y la indiferencia presidencial a temas sensibles como las reformas laborales, la reformulación de la Conadi o la creación de un Ministerio de Asuntos Indígenas.
Todo ello sí formó parte de los compromisos hasta antes del 11 de marzo y hoy queda la incertidumbre de si el Presidente Piñera las incorporará en la agenda del Ejecutivo o quedarán sólo en la pirotecnia política.
La “formateada” valoración del mensaje presidencial, sobre todo tras conocerse el apoyo ciudadano que no supera el 35 por ciento, también dejó en evidencia quiénes son los hombres del Presidente en esta región, ciudad y país; y definitivamente con quiénes el Mandatario no podrá contar para desarrollar su publicitado y calificado de “populista” proyecto de unidad nacional.
Mientras la CUT y el Consejo de Todas las Tierras manifestaban su disconformidad luego que sus mundos, realidades y problemas no fueran considerados en esta primera cuenta pública del Presidente, otras instituciones como la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, Sago, plasmaba hoy a través de los medios de prensa su optimismo por sentirse “protagonistas” del discurso.
Para el gerente técnico de la Sago, José Antonio Alcázar, Piñera hizo una "gran consideración" al señalar que Chile no aceptaría nunca más “competencia desleal” por parte de otros países y advirtió que “nunca antes” él había escuchado a un Presidente dedicarle tanta atención al mundo del agro.
Coincidió con el emocionado Alcázar su amigo y dirigente triguero Enrique Bühler. El ex alcalde de San Pablo y también miembro de la Sago dijo que el discurso del Presidente fue “macizo” y con tinte político manifestó su orgullo por el Gobierno actual.
Muy cercanos a Renovación Nacional ambos dirigentes gremiales siempre fueron críticos por las “pocas consideraciones” que tenían los discursos presidenciales de la Concertación hacia la agricultura del sur, y hoy, ante sólo enunciados y poca sustancia, la verdad es que se les sintió exaltados.
“Es la primera vez que un Presidente habla exclusivamente de agricultura”, se les escuchó decir, empeñados en instalar de manera constante los intereses corporativos de los agricultores como “temas país”.
De hecho, las palabras de Piñera no fueron sorpresivas, menos originales, porque eso de “Chile Potencia Agroalimentaria” es un concepto ya bastante usado y que junto a acciones, programas e inversión regional y sectorial, también exige a los agricultores ciertos avances, modernizaciones y pasos medioambientales –como la producción limpia- que no todos han asumido como tareas comunes.
“Yo no esperaba tanto”
El “Yo no esperaba tanto” que señaló el diputado UDI Javier Hernández tras el discurso, de verdad pareció una exageración para la evaluación de la hora y 50 minutos que tomó la Cuenta de Piñera. Y eso de que “el Gobierno quedó con mucho trabajo, pero también los parlamentarios, también los ciudadanos”, señalado por el parlamentario gremialista más pareció la interpretación a las palabras o discurso del gerente o el jefe de la empresa que a las de un Presidente a las que se le exige especificaciones a la hora de proyectar o direccionar Chile.
No varió el tenor de los elogios el gobernador provincial de Osorno, Rodrigo Kauak. Calificó de “macizo”, “contundente” y “claro” un mensaje centrado en el concepto del Chile de las oportunidades.
En la vereda del frente, y siguiendo lo señalado por el senador Camilo Escalona (PS) el presidente provincial de la CUT, Mauricio Navarrete, calificaba el discurso de Piñera de populista, citando los 60 mil empleos comprometidos en la reconstrucción, en contraste de los 20 mil trabajadores cesantes que sólo existen en la Región de Los Lagos.
“El Presidente jamás se ha contactado con la CUT, con quién está conversando, entonces?, se preguntaba Navarrete, contradiciendo ese supuesto diálogo que dijo Piñera tener con el mundo del trabajo.
La falta de diálogo con sectores gremiales también fue crítica del Colegio de Profesores, a través de la timonel provincial Eliana Theil. La dirigente considera incongruente plantear fortalecer la educación pública sin consultarle a los docentes. Eso sí, la exigencia de pago de la deuda histórica a los profesores volvió a ser parte de su análisis, algo peligroso si su otorgamiento se entendiera como "moneda de cambio".
Piñera nada habló de la desconcentración de los medios de comunicación o de su propio conflicto de intereses que el propio senador por Osorno y Valdivia, Andrés Allamand, denunció con fuerza hace algunas semanas. La venta de Chilevisión o la interrogante sobre el futuro del diario La Nación siguen siendo temas a eludir por el Presidente, incluso cuando habla de democracia, libertad de información y pluralismo informativo.
En esta oportunidad Allamand olvidó las críticas y destacó que en el discurso del Mandatario quedó clara “la nueva forma de gobernar”.
El Presidente tampoco dedicó palabras a la ya desteñida bandera de la descentralización; menos al fortalecimiento de las regiones y los recursos que le fueron recortados para la prioridad de la reconstrucción.
Lo claro es que Piñera tuvo problemas para manejar el tiempo en la exposición de sus ideas. Recortó el discurso original y su atención al reloj de la mano izquierda lo distrajo a la hora de redondear y fijas sus palabras finales a temas sensibles y que se le demandaban desde la prensa.
El nuevo debate que se abre es que si la cantidad de compromisos suscritos -muchos y muchos ámbitos-al más puro estilo de una campaña podrán materializarse de aquí al término de un mandato que finaliza en menos de 4 años. Le faltará tiempo en 2014, o ¿estará todo calculado?

0 comentarios:
Publicar un comentario